14/11/11

La verdad está en el medio

Más allá de los movimientos “modernistas” que abiertamente promueven un Islam laico que completamente despoja a Allah subhana wa ta’ala  de sus atributos como juez, legislador y soberano entre los hombres, existen otras dos corrientes opuestas entre sí que están entorpeciendo el despertar de la nación islámica. Por un lado, la visión de los Muryi’ah quienes sostienen que la fe  simplemente consiste en tener la creencia en el corazón y sin ninguna conexión a la acción. La visión de los jawarich por otro lado, es que cualquier pecado equivale a un acto de incredulidad (kufr) mayor que por lo tanto saca a una persona del círculo del Islam.  
Ambas posturas amenazan  gravemente la unidad de la ummah y arrastran a los individuos a cometer verdaderos actos de kufr como lo es matar a otro musulmán.  Por un lado,  al “sacar” a alguien del Islam por sus pecados y declararlo incrédulo, están “justificando” el derramamiento de sangre musulmana y el combate interno. Un ejemplo de esto es el trabajo ideológico que  Arabia Saudita ha hecho en las últimas décadas para justificar su violencia en contra de otros musulmanes como nuestros hermanos en Yemen. Incluso víctimas de esto han sido honestos predicadores que al desconocer la historia política de la región han tristemente contribuido con tal proselitismo.
Similarmente, al no demandar de los  gobernantes de los musulmanes congruencia entre entre la fe que dicen tener y las acciones que emprenden, los gobernados terminan no teniendo una forma de vida completamente monoteísta. Esto además, como confirma la actual situación política, ha puesto a nuestra ummah y a nuestros territorios en bandeja de plata para los saqueadores de occidente.
En contraste, la postura de Ahl as-Sunnah wa’l-yamaa’ah, que está basada en el Corán y en la sunnah, es que la fe verdadera está compuesta tanto de creencia como de acción; y que puede crecer y decrecer. La creencia de Ahl as-Sunnah wa’l-yamaa’ah es que cualquier pecado no equivale precisamente a un acto de incredulidad (kufr) mayor pero que sí hay pecados mayores que constituyen actos de incredulidad mayor y que ponen a una persona más allá del Islam. Un ejemplo de esto es gobernar con otras leyes que no son las de Allah y no sentirse obligado a hacerlo. La creencia correcta por lo tanto tendría que reflejarse en gobiernos justos donde la sharia sea observada de forma permanente y en su totalidad.
Como pasa con todos los fenómenos religiosos, el debate de la aquida islámica no es uno que pueda comprenderse sin tener en cuenta los intereses geopolíticos a los que estamos sometidos los musulmanes. Esto es lo que explica el hecho de que existan tantos sitios web e incluso foros de discusión donde se propagan dichas ideas de manera sutil pero persistente. A veces lo hacen simplemente desalentando la discusión de temas que nos afectan como comunidad o intimidando a quienes cuestionan a los responsables de nuestras naciones. Evidentemente no es fácil identificar dichos intereses para quienes buscan en el Islam primero que nada una solución espiritual a sus aspiraciones individuales. Sin embargo, en medio de tanta confusión siempre podemos volver a los atributos de Allah y recordar que Él, alabado sea, es ante todo misericordioso y justo, y que su ley la reveló para darnos facilidad en esta dunya y en el ajira; y que por lo tanto lo que realmente venga de Él no será ni para favorecer a unos sobre otros, ni para fomentar ningún tipo de opresión sino para liberarnos en todos los aspectos: desde nuestras nafs  hasta de las deudas y crisis económicas  que nos impone el sistema capitalista y la corrupción en la que devienen las democracias.
Una vez que se acabe esta confusión en la mente de los musulmanes, la ummah no estará dispuesta a aceptar de sus gobiernos y gobernantes otra cosa que no sea la sharia pues para entonces se habrán dado cuenta de que cualquier otra ley o sistema no son sino incredulidad y una desviación del Islam.