14/11/11

Virtudes de los musulmanes no conversos

Inshaallah deseo compartir algunas de mis impresiones como musulmana conversa tras luego de vivir ya varios años entre musulmanes conversos y no conversos. Deseo destacar lo que  he aprendido de unos y  otros porque tristemente he notado que incluso algunos grupos promueven ciertas ideas y actitudes que van en detrimento de la unidad de la ummah y que además enferman nuestros corazones con prejuicio, desdén, orgullo y santurronería.
Luego de estudiar el Islam por mi cuenta durante algunos años, la primer  dawah que recibí fue de los egipcios a través de internet. Sin embargo lo más contundente para mi conversión fue lo que vi en las calles del Cairo. Ciertamente no hay musulmanes perfectos, pero en aún en su vida diaria mantienen sobre todo las buenas formas islámicas tales como la dulzura en el trato, la hospitalidad y la paciencia. Cualidades que en occidente ya no existen por cierto…ni en las montañas ni en los pueblos remotos. Es muy diferente sobre todo porque entre los musulmanes predomina esa convicción de hacer las cosas sin esperar nada a cambio, no de las personas, de Allah sí.
Luego entré en contacto con los turcos que estaban en mi país dando dawah. Con ellos hice mi shahada y aunque tampoco quiero caer en generalizaciones, los que he conocido también en Europa o en el Medio Oriente, son además de hospitalarios remarcablemente limpios. Y precisamente en la limpieza que mantienen en sus casas y en sus personas se puede apreciar la internalización de las enseñanzas islámicas en cuanto a este tema. También en la manera en la que  invitan a la gente al Islam se puede ver la sunnah: alimentan y hospedan al extraño como  quien no alberga desconfianza ni  sentimientos de superioridad.
Entre muchos de  los musulmanes del “subcontinente” asiático (los de Pakistán, India y Bangladesh) he apreciado la modestia y la timidez que el Islam promueve tanto. Y aunque muchos no tienen grandes conocimientos del Islam, de manera natural dan muestras de nobleza y  generosidad. Incluso entre los  más occidentalizados y acaudalados no he percibido desdén por el din. Al contrario, en muchos de ellos está como adormecido en el inconsciente; como esperando a que algo lo despierte. De hecho, esto último lo he percibido  a lo largo y ancho de la ummah. El temor de Allah está definitivamente mucho más presente que entre los cristianos o católicos de otras naciones.
Con una delegación de aproximadamente doscientos libios hice la peregrinación a la Meca. Y aunque las circunstancias obviamente los motivaban a sacar lo mejor de ellos, me enseñaron lo importante que es ser solidario con los demás especialmente para ayudarlos a triunfar en el din.  El ver la paciencia con la que ellos lidiaban con las dificultades me inspiró a seguir adelante. Y entre las otras cosas que sus acciones me enseñaron mejor que los libros fue el hecho de que renunciaban a sus derechos y ponían a los demás en primer lugar con tal de evitar conflictos. Y en los casos en los que tuvieron que invitar al bien y detener el mal, lo hicieron y alhamdulilah por ello pues pude ver cómo se hace sin crear más fitna. Creo que Allah me hizo hacer la peregrinación con ellos, no para probarme con ellos, sino para ayudarme a través de ellos. Él sabe más.
Podría continuar diciendo que los malayos son muy amigables, que los árabes muy compartidos, que las nigerianas muy cariñosas, etc. Sin embargo, lo importante es que la convivencia con los musulmanes no conversos  es potencialmente beneficiosa para los conversos pues nos permite ver la  práctica de muchos conceptos islámicos y crea ese ambiente que dispone nuestros corazones a lo que es bueno y más puro. Esto en cambio, es imposible si uno vive rodeado de incrédulos pues ellos actúan con base en valores diferentes. Cuando he cometido una injusticia con alguna musulmana o musulmán, a cambio he recibido paciencia, dulce consejo y buena disposición: como si nada hubiera pasado. Esto obviamente me ha enseñado a ser más humilde a la vez que me ha dado más confianza en mí misma para rectificar y evitar transgredir otra vez. En cambio entre incrédulos, lo único que uno puede esperar es revancha…¡y ni que hablar de que nos busquen 70 excusas! Recibir un trato justo, bondadoso y sincero abre más y más rápido los corazones que cien libros juntos acompañados de la insufrible convivencia con personas egoístas y mentirosas.
En general, los musulmanes no conversos tratan bien a sus padres, con un profundo respeto y paciencia que también es escasa en occidente. Y aunque ciertamente muchos de ellos han abrazado causas nacionalistas, aún se saben hermanos de los otros más allá de sus fronteras; las grandes mayorías no oprimen a las personas, ni hacen la guerra a otras naciones para robar sus recursos. ¡Y ni que hablar de la resignación con la que aceptan las tragedias! No culpan a otros de sus desgracias, saben que todo viene de Allah y si eso no es tawhid entonces no se qué lo es. También he observado que evitan las confrontaciones, que tienen una buena disposición  para ayudar y que aceptan el consejo con paciencia: de mucha mejor manera que muchos conversos por cierto.
Sé que a muchos se les tacha de desviados y de ignorantes. Sin embargo tienen una gran ventaja sobre nosotros los conversos. Ellos han aprendido el din de sus padres y no de sitios web que a veces son patrocinados por los gobiernos y que por lo tanto presentan una causa proselitista etiquetada como Islam. Sus padres y sus abuelos les han compartido lo que de primera mano ellos vivieron;  y así más allá de la  versiones  “oficiales” les relatan las tribulaciones por las que ha atravesado la ummah: saqueos, despojos, genocidios, etc. De generación en generación han ido pasando el conocimiento que por censuras gubernamentales no se incluye en los libros. Obviamente no en todos los países ha sido posible preservarlo igual, como es el caso de Kazajstán y otros países que estuvieron bajo el dominio comunista. A juzgar por el conocimiento presente en Europa, parece ser que quienes huyeron a ese continente  pudieron guardar algo más consigo. Como sea el caso, los no conversos han aprendido los valores islámicos a través del ejemplo de sus padres, sus familiares, sus vecinos etc. La convivencia constante refuerza lo aprendido en casa o en la madraza. Por eso en el caso contrario, al nuevo musulmán se le dificulta más cambiar tantos años de ignorancia y especialmente en ambientes que lo empujan en la dirección opuesta al Islam. Inshaallah por esta razón el musulmán converso debe  buscar la compañía también de musulmanes de “toda la vida” . También debe intentar emigrar, sino a un país “musulmán” por lo menos a una comunidad musulmana.
Finalmente, y si acaso algún sentimiento de desdén hacia los no conversos persistiera, es más digno de musulmanes sinceros intentar ser justos y tomar en cuenta que durante más de un siglo los territorios musulmanes han sido ocupados tanto militar y directamente, así como de manera indirecta por los incrédulos como Reino Unido o Estados Unidos. Y que éstos a través de sus títeres, sus instituciones, medios de comunicación, escuelas, etc. han estado constantemente no sólo censurando el Islam  sino también bombardeando a la sociedad  con valores anti islámicos lo cual con el paso del tiempo inevitablemente ha tenido un efecto desgastante. Recordemos el caso de Túnez donde  se prohibía el hiyab. Hasta la fecha en algunos países los libros que hablan sobre rendición de cuentas a los gobernantes, o de sharia a nivel social están prohibidos. ¿Cómo así podemos esperar que nuestros hermanos y hermanas sean perfectos si ni acceso al conocimiento tienen? Muchos ni saben lo mucho que ignoran. Han sido fuertemente puestos a prueba con sus vidas y las de sus familiares, muchos de ellos han conocido un sufrimiento del que poco sabemos nosotros y sin embargo las mayorías siguen siendo musulmanes. A nosotros Alla azza wa yal nos ha facilitado el acceso a muchas cosas viviendo en occidente, pero que esto no nos enorgullezca ni nos haga olvidar Su favor. No nos aislemos ni nos aislemos de ellos. Por amor a Allah y con paciencia hagamos el esfuerzo pues hay mucho que aprender de ellos y hay mucho por compartir con ellos.