16/7/11

El criterio del musulmán

Ciertamente la cantidad de conocimiento islámico disponible en la actualidad es impresionante y tal vez para algunos intimidante. Sin embargo el din del Islam como hace siglos sigue siendo un din muy fácil de entender.

El Islam al contrario de otros credos e ideologías es un estilo de vida que es plenamente congruente con la naturaleza humana y con su existencia en todas sus etapas. No niega por ejemplo nuestra dimensión sexual y por otro lado no olvida que de esta existencia terrenal pasaremos a otra después de la muerte. Así pues, el Islam reconoce nuestras necesidades afectivas, sociales, fisiológicas, intelectuales, y espirituales. Al mismo tiempo reconoce nuestro origen pre-terrenal y nos prepara para el destino final.

El Islam contesta las preguntas más esenciales que el ser humano tiene sobre la vida: ¿de dónde vengo? ¿qué hago aquí? ¿a dónde voy?. Y es con la luz de ese conocimiento esencial que Allah exaltado sea, ha bendecido al creyente por encima del incrédulo.

Si no supiéramos quién es nuestro creador, cuál es nuestro origen, qué se supone que tenemos que hacer aquí y a dónde nos dirigimos; andaríamos a la deriva, confundidos y seguramente desperdiciando nuestras vidas. Nos pasaría como les pasa a los incrédulos quienes viven esta vida como si no hubiera nada después de ella.

El criterio que siguen sus acciones no tiene conexión con lo que hay después de la muerte. Y esa es precisamente la diferencia entre las decisiones que nosotros lo creyentes tomamos y las que toman ellos. Nosotros por ejemplo, entendemos que después de esta vida regresaremos a nuestro Creador y que seremos sometidos a una rigurosa rendición de cuentas y esto inevitablemente se vuelve el criterio que usamos para pasar el tiempo, para escoger las palabras que hablamos y las acciones que realizamos.

También entendemos que Allah nos trajo al mundo para cumplir con una misión muy específica:

“Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren”. (51:56)

Al mismo tiempo sabemos porque Allah nos ha informado, que tenemos un enemigo acérrimo que juró trabajar incansablemente para hacernos olvidar a Allah y para llevarnos al extravío. Y Allah nos dice que el Shaytán es muy inteligente en su forma de desviarnos del recuerdo:

“Les promete y les hace tener falsas esperanzas, pero todo lo que el Shaytán les promete no es sino engaño” (4:120)

Nos induce por ejemplo a la procrastinación, a pensar que tendremos tiempo para rectificar más tarde y nos hace olvidar de la muerte:

"Aquellos que reniegan de su fe después de habérseles evidenciado la guía es porque Satanás les seduce y les da falsas esperanzas."(47:25)

Y cuando desobedecemos a Allah, el Shaytán nos susurra justificaciones:

"...el Shaytán les ha embellecido sus acciones y les ha desviado del camino, y no tienen guía" (27:24)

Los musulmanes sabemos que Shaytán no viene con su verdadera horrible identidad a decirnos "no reces” o “no pagues zakat” pues nos asustaría y lo rechazaríamos de inmediato. Al contrario, Shaytan se nos presenta de una manera más atractiva materializado a través de lo que amamos en esta dunya: personas, naturaleza, entretenimiento, negocios, etc.

Shaytán también puede seducirnos a través de actividades permitidas invitándonos a pasar más tiempo en ellas mientras que el tiempo que pasamos en acciones que Allah nos recompensaría o que servirían para fortalecer nuestra fe, va decreciendo. Así es como nos aleja de la practica de las acciones recomendadas y eventualmente de las obligatorias.

Shaytán nos puede convencer de poner más atención en los asuntos de esta dunya y nos hace poner las energías en asuntos periféricos que no contribuyen a la misión que Allah nos asignó. Sólo cuando logramos ignorarlo conseguimos organizar nuestras prioridades en torno a nuestros deberes con Allah, conscientes del paso del tiempo y de que el ángel de la muerte puede llevarnos en cualquier momento.

Los musulmanes no buscamos la realización en lo que es pasajero, en cambio trabajamos por aquello que es eterno y verdadero. Cuando buscamos facilidad, preferimos aquello que nos dará facilidad en el día de la rendición de cuentas sin importar que para ello tengamos que pasar un poco de dificultad en esta dunya.

Sabemos que Allah exaltado sea, como creador y conocedor de lo oculto, lo presente y lo futuro lleva la razón en todos los asuntos. Que nuestro sentido común y que incluso el más sofisticado de nuestros intelectos, no supera Su conocimiento pues Allah es Al Hakim y Al Muta’ali, sus atributos están muy por encima de los atributos de Su creación.

Por esta razón nuestros asuntos los referimos a Su guía contenida en Su revelación y en Su mensajero y confiamos plenamente en Su juicio pues además de que Allah es la verdad, Al Haq, Allah también es el más amoroso, es Al Wudud. ¿Cómo entonces no confiar en Él cuando Él mismo nos ha dicho:

“Es posible que detestéis algo y sea un bien para vosotros, y que améis algo y sea un mal para vosotros. Allah sabe y vosotros no sabéis” (2:216)

Y amamos y obedecemos a su mensajero porque así es como se completa nuestra fe en Allah quien al respecto ha dicho:

"El Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos..." (33:6)

“Pero no, por tu Señor que no creerán hasta que no te acepten como árbitro en todo lo que sea motivo de litigio entre ellos y luego no encuentren en sí mismos nada que les impida aceptar lo que decidas y se sometan por completo”. (4:65)

Y como sabemos que Allah está libre de errores sabemos que el Islam no necesite ser reformado pues como uno de los últimos versos que Él, exaltado sea reveló, indica que el Islam está completo:

"Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión" (5:13)

También somos cuidadosos al escoger nuestras compañías y al tomar veredictos pues Allah nos informó:

"Si obedecieras a la mayoría de los que están en la tierra, te extraviarían del camino de Allah; ellos no siguen sino suposiciones, tan sólo conjeturan". (6:116)

Por eso es que los incrédulos nos ven como extraños renunciando a lo que ellos creen que es libertad y modernidad. Si Allah quiere, nos verán cada vez más renunciando al brillo engañoso de este mundo y a nuestras propios egos y opiniones. Inshaallah Alla subhana wa ta’ala se apiade de nosotros y en la obediencia a su Sharia nos deje encontrar la paz. Amén.





Los aciertos son de Allah, los errores míos.