1/8/11

Lecciones para la Ummah: la cerveza “halal”

Bismillah hir Rahman nir Rahim



Assalam aleikum wa rahmatullah

Queridos hermanos y hermanas, aunque a primera vista tal vez piensen que este no es un caso relevante para ustedes si no viven en España, por Allah les pido que sigan leyendo, pues esta es una problemática presente en todos los continentes.


Recientemente cierto instituto de certificación halal en España certificó como halal una marca particular de cerveza, argumentando que no contiene alcohol. El producto recibió la certificación y el instituto recibió su pago correspondiente. Para aquellos que no están enterados de estos asuntos, es una práctica común que en occidente quien certifica los productos como "halal" cobre por dicha estampa. Esto obviamente es propenso a volverse un negocio en conflicto con el interés de la ummah.

A veces estos organismos son administrados de manera privada, algunos subsidiados por el gobierno y otros se manejan con fondos de la comunidad. No en todos los casos  están administrados por personas reconocidas y estimadas por la comunidad. A veces cuentan con el respaldo de eruditos honestos otras veces con el respaldo de eruditos aprobados por los gobiernos.

Al enterarse de la certificación de la cerveza, un  grupo de musulmanes investigó más y por medio de los reportes al consumidor de laboratorios independientes constataron que la cerveza si tiene alcohol. Todo ello lo documentaron debidamente e hicieron pública su denuncia con todas las evidencias que pudieron recabar*.

Lo que comenzó como una preocupación legítima y como el ejercicio de la libertad de expresión a la que se supone se tiene acceso en un país democrático como España, derivó en un desagradable caso de amenazas en contra de una de las hermanas que denunció.

Sin embargo más que abundar en detalles inshaallah debemos reflexionar profundamente en estos acontecimientos sin apasionamientos, de manera tranquila y con la intención de complacer a Allah subhana wa ta’ala solamente. Alhamdulilah tenemos su guía en el Corán y la sunnah y no ha dejado ningún asunto fuera de Su legislación.

Si acaso a veces pensamos que no encontramos una respuesta en el Islam, no es porque el Islam esté incompleto, más bien es señal de que nos falta el conocimiento. Todos los asuntos hay que referirlos a Él alabado sea y a Su mensajero. Quiera Allah que ponga nuestros deseos en sintonía con los Suyos. Amin.

En primer lugar es necesario remontarnos a los principio de nuestra historia como seres humanos y recordar la promesa de Shaytan de extraviarnos y alejarnos de la obediencia de Allah. La lucha entre el bien y el mal existirá hasta el día del Juicio Final si Allah quiere. El creyente será puesto a prueba, está es una realidad que no podemos cambiar pues es la promesa de Allah, igual que su promesa de victoria para aquellos que son pacientes y creen en Él.

Tener organizaciones o empresas que otorguen la “certificación”  de “halal” a los alimentos, ha sido más bien  producto de la necesidad a falta obviamente de un gobierno islámico. Sin embargo, así como el musulmán no está obligado a seguir todas las fatwas que ve por ahí, tampoco está obligado a seguir cualquier certificación. Vaya que la certificación no es una excusa para que el creyente deje de lado la ley de Allah y se tome una cerveza.

“Si obedecieras a la mayoría de los que se hallan en la Tierra te extraviarían del sendero de Allah. Ellos sólo siguen conjeturas, y no hacen más que suponer” 6:116


La única obligación que tiene el musulmán es la de basarse en el Corán y la sunnah y alhamdulilah no hay que ser un mujtahid para saber lo que es haram y lo que es halal. Y si uno es ignorante debe preguntar a la gente del conocimiento, y no a uno si no a varios; contrastar respuestas y suplicar mucho a Allah para tomar la mejor decisión. Esto evidentemente aplica no sólo a las cervezas sino a muchas otras cosas que actualmente se nos “venden” como islámicas y que realmente no lo son.

Por otro lado, en este caso de la cerveza sin alcohol en particular, es fácil perderse en definiciones pues todos los países tienen criterios diferentes en cuanto a lo que puede ser anunciado como producto “sin alcohol”. Y dado que los intereses involucrados en el tema son muchos, más bien nosotros deberíamos evaluar si vale la pena entrar en un debate de definiciones; evaluar las posibilidades que tenemos de ganarlo y la importancia que esto tendría desde la perspectiva islámica con relación a nuestro objetivo más grande que es alcanzar el yannah.

En realidad el tema  de la cerveza, lo mismo que el tema del feminismo islámico, la tolerancia hacia la homosexualidad y otros que se debaten actualmente, no son el problema real, sólo son síntomas. ¿Tendrían cabida este tipo de debates si la comunidad musulmana estuviera unida y si tuviera el conocimiento y la piedad? Estas falsedades se desvanecerían inmediatamente o simplemente nadie se atrevería a “meterse” con los musulmanes. Pero además de conocimiento islámico y de unidad, sufrimos de miopía ideológica: no sabemos como opera el mal, cómo reconocerlo.

Por ejemplo: ¿qué es después de todo este intento de venderle al musulmán una cerveza? La cerveza, por definición (miren la enciclopedia) es una bebida alcohólica que implica también procesos de fermentación. Así que incluso si nos quisieran vender una cosa que no es realmente una cerveza, uno se debe preguntar ¿para qué? La cerveza no es sólo una bebida, es un concepto muy arraigado en el estilo de vida de los incrédulos que de adoptarlo bien podría alejarnos más de nuestro propio din. Esto es un intento más de los incrédulos para que terminemos copiándolos en su estilo de vida.

“Y no estarán de ti satisfechos los judíos ni los cristianos mientras no sigas su religión. Di: La guía de Allah es la verdadera guía. Ciertamente, si siguieras sus deseos luego de haberte llegado el conocimiento, no tendrías protector ni auxiliador fuera de Allah” 2:120

En un momento en el que cientos de musulmanes jóvenes se sienten bajo la presión social de encajar con las mayorías no musulmanas una cerveza “halal” bien podría ser ese vehículo para lograr la “integración”. Y uno debe preguntarse ¿acaso los musulmanes queremos integrarnos al kufr y lo que conlleva? ¿o acaso queremos concentrarnos en emplear nuestro tiempo y esfuerzos en la causa de Allah? ¿No acaso el yahannam es abismalmente diferente al yannah, como lo es el bien del mal? ¿Se podría “integrar” el paraíso con el infierno? ¿Por qué pues algunos de nosotros estamos aún indecisos? ¿Por qué odiamos la idea de ser tan diferentes a ellos?

En este caso de la cerveza como en otros, el debate se ha personificado  y la comunidad se ha divido en torno a personas y no solamente en torno al Islam como debería. ¡Unos anteponen el cariño que sienten hacia ciertas personas a la lealtad que como musulmanes deben tener con  la palabra de Allah subhana wa ta’ala!

¡Oh, creyentes! No toméis por amigos confidentes a quienes no fueran de los vuestros, porque los incrédulos se esforzarán para corromperos, pues sólo desean vuestra perdición. Ya han manifestado su odio, pero lo que ocultan sus corazones es peor aún. Ya os hemos evidenciado su enemistad, si es que razonáis. 3:118

“Vosotros les amáis porque creéis en todos los Libros, pero ellos no os aman. Cuando os encuentran dicen: ¡Creemos!, pero cuando están a solas se muerden los dedos del odio que sienten contra vosotros. Di: Morid con vuestro odio. Allah sabe bien lo que encierran los corazones” 3:119

Allah subhana wa ta’ala ya nos ha advertido a largo del Corán sobre la existencia de los hipócritas, nos ha informado sobre sus características para que los identifiquemos y actuemos al respecto. ¿Por qué entonces la indecisión?

“Entre los hombres hay [hipócritas] quienes dicen: Creemos en Allah y en el Último Día, pero en verdad no creen “ 2:8

“Los hipócritas y las hipócritas son aliados unos de otros, incitan al mal y prohíben hacer el bien, y se niegan a hacer caridades...” 9:67

De hecho una de las grandes bendiciones que se desprenden de las tribulaciones como esta es que es una buena oportunidad para identificar a los hipócritas y señalarlos. Los hipócritas al decir una cosa y hacer otra, confunden y entorpecen a los musulmanes por eso es que son peores que los incrédulos que al menos nos atacan de frente.

Teniendo entonces en cuenta que los hipócritas son una realidad confirmada por Allah subhana wa ta’ala y que el Shaytan no cesará en su esfuerzo de perdernos, ¿cuál es entonces el beneficio de las confrontaciones personales? ¿No acaso los hipócritas van y vienen, mientras que la agenda de Shaytan sigue en pie? ¿No sería mejor aprender a identificarlos y permanecer unidos para repelerlos?

En verdad que los gobiernos laicos no cesarán en sus esfuerzos por corrompernos y hacernos renunciar al verdadero Islam para seguir su versión interés, de aquí que no tenga mucho caso combatir personalidades. Lo que hay que hacer es combatir y repeler las ideas con las que tratan de cambiar nuestro din.

Lamentablemente hay muchos musulmanes que a pesar de todo esto no quieren admitir tal vez por miedo a la responsabilidad, que existe una guerra ideológica en contra del Islam, que Shaytan se ha valido de muchos dentro de nuestra comunidad y fuera de ella, para “reformar” el Islam y así extraviarnos.

Por ello que no se trata de exponer a tal o cual persona pues aunque éstas algún día se vayan, renuncien al dinero que reciben del gobierno, se arrepientan o dejen de existir, el Shaytán seguirá siempre ahí maquinando y haciendo uso de los gobiernos laicos para alejarnos de Allah.

Lo importante es fortalecer a la comunidad con conocimiento sobre cómo distinguir lo que es falso de lo que sí es Islam; la forma en la que operan los hipócritas, los gobiernos, sus políticas, etc. De manera que como se mencionó antes, estos intentos de corromper nuestro din no tengan ningún efecto en la comunidad. También debemos observar la obligación de la hermandad, no preferir el testimonio de un hipócrita o de alguien que es desobediente de Allah al testimonio de un creyente. Dar ayuda cuando nos la piden, no traicionar, no pasar de largo; cumplir con nuestra obligación de invitar a la gente al Islam, la de recordarnos mutuamente lo que está bien y lo que está mal; exponer el mal, denunciarlo, tratar de impedirlo en grupo pues así es como tendremos más probabilidades de tener éxito:

“Allah sin duda ama a los que pelean en Su causa en filas como si fuera una estructura firme y sólida” 61: 4

En fin, que debemos involucrarnos en los problemas que afectan a los musulmanes tal y como lo hicieron los salaf y proteger el Islam. Este no es un din individualista que sólo se practica en casa. El Islam es un modo de vida y nuestras obligaciones con Allah no se limitan a cinco. Inshaallah temámosle sólo a Él.

“Sois la mejor nación que haya surgido de la humanidad: Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Allah…” 3:110
Todos los errores son míos, los aciertos de Allah.

Más información:

*Sería interesante conocer más sobre el efecto acumulativo de la cantidad existente de alcohol que encontraron en la cerveza para saber con cuántas de ellas una persona se puede embriagar.